martes, 9 de junio de 2009

Camino iniciático femenino de la Nación Lakota





EXTRACTO DE CLARA CASTELLOTI DEL LIBRO “MADRE TIERRA, HERMANA LUNA”. TIKAL EDITORIAL




Un mito sioux, el de la Mujer Bisonte Blanco describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización. El origen del mito lakota es conocido como "El camino de la belleza" y es un ritual sagrado que dura toda la vida.




1. El camino de la hija. Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.




2. El camino de la mujer. Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).




3. El camino de la madre. Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza. En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños. Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenia previstos. Aprende a controlar completamente su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz simbolizaba para la mujer una iniciación.




4. El camino de la recogedora y el de la ritualista. Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuando encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas. Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella “hacer medicina” es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación.La aspirante-chamana es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando.


Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos e inhumanos) y a sí misma. Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder.


Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad.


La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a chamana da y da mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.




6. El camino de la maestra. Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra.


Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora. Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad cósmica, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción. En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo. Puede elegir la política, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándoles a crecer y educándolos.


El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.




7. El camino de la sabia. Alcanzada la vejez, la chamana entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor. Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.




Los siete caminos proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores.




Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que nos llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que nos toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar. A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en la pequeñas dificultades diarias, por esto el “camino de la madre” es la etapa más difícil en la vida de una mujer; es el sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica. Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que vamos superando es un paso más que vamos dando en nuestro viaje hacia la totalidad.




tomado de la voz de la Arboleda de Gaia




miércoles, 20 de agosto de 2008




La Posada de la Abuela
TEXTO DE BROOKE MEDECINE EAGLE, ABORIGEN DE AMÉRICA DEL NORTE. CRECIÓ EN UNA RESERVA DE MONTANA. ES CUIDADORA DE LA TIERRA, VISIONARIA, ESCRITORA, ARTISTA, DOCENTE Y CURADORA.

Les hablo como Mujer Búfalo del Norte, hermana mayor. Soy Mujer Tierra, enraizada profundamente en este suelo; soy Mujer Espíritu, portadora del Gran Misterio. Hoy vengo a hablarles de la Posada de la Abuela a aquéllas que ya estén allí y a todas las que conocen su función. Mujeres, despierten y vean, pues se aproximan a esta posada. Hombres, despierten y escuchen, pues éstas son sus mayores, guardianas de la Ley Altísima.
La Posada de la Abuela es la etapa de las mujeres de cabello blanco (sabiduría) que ya han sobrepasado el tiempo de dar el poder de su sangre y ahora la retienen como energía para sostener la Ley. Cuando elegimos rodearnos de un cuerpo terrenal, también aceptamos su responsabilidad, un don para ser compartido. Al elegir un cuerpo femenino, aceptamos la posibilidad de nutrir y renovar todas las cosas. Nuestra herramienta es la ley única del Creador/a: "Estarás en buenas relaciones con todas las cosas y con todos los seres en la gran rueda de la vida". La Ley de las Buenas Relaciones, don del Creador/a a las mujeres, es un conocimiento innato que abarca todos los aspectos de las relaciones. Despierta, se desarrolla y profundiza en contacto con quienes, en nuestra sociedad, la modelan. Nuestro deber es compartir las comprensiones profundas con nuestros hermanos y familias, de modo que la armonía y la paz reinen entre nosotros.
Cuando nuestras mayores atraviesan el umbral de la Posada de las Abuelas se convierten en cuidadoras de la Ley. Su atención ya no se consume en la creación de sus propias familias. En este sentido, no tienen hijos y, según nuestras costumbres, quienes no son padre o madre de ningún hijo en particular, son padre y madre de todo hijo. Su atención se vuelve hacia los hijos de Todas Nuestras Relaciones: sus propias criaturas, las de sus amistades, clan o etnia, y las criaturas de todas las ruedas de la vida: Bípedos, Cuadrúpedos, Alados, con Aletas, los Que Crecen Verdes, y demás. Nuestra relación con el gran círculo de la vida recae en sus manos. Ellas deben ejercer su responsabilidad modelando, enseñando y compartiendo la vivencia de dicha ley en la vida de todos los días, de modo que todos alcancen el equilibrio.
En términos prácticos, para las mujeres esto significa lo siguiente: al cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por presión cultural y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.
La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las substancias más nutrientes y bio-energetizantes de la Tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran su sangre. Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirle y renovarla. Se acompañaban con esta canción:
"Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a la Luz.Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a la Luz.Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la Luz."
Vicki Noble, en el "El tambor del Chamán", recuerda que ésta fue la primera sangre ofrecida en el altar, como ofrenda bendecida. Luego, cuando se dejó de honrar a las mujeres y se ignoró el poder de sus sangre dadora de vida, se recurrió a los sacrificios animales y humanos para salpicar sangre sobre el altar. Esta es la sangre que retienes en ti cuando ya no sangras en los ciclos lunares; has dejado atrás tu tiempo lunar.
Abuelas: quizás no sean conscientes de la profunda responsabilidad que ahora asumen; de saberlo, hubieran tenido la oportunidad consciente de aprender y profundizar en vosotras mismas y en la buena relación durante sus vidas, de modo de salvar a su pueblo, de modo de brindarse bien es estos años.
Mujeres jóvenes que ahora leen esto, vosotras podéis ser conscientes y elegir aprender y crecer de este modo, para estar listas cuando os toque entrar a la Posada de la Abuela. Muchas tribus y etnias recuerdan la primacía de la Ley de Buenas Relaciones y en ellas los consejos de Abuelas gozan de la más alta autoridad. Si un jefe de paz no guiaba a su pueblo por la tierra de modo que gente y animales tuvieran buena comida, agua clara y valles acogedores en tiempos de vientos fríos, las Abuelas solicitaban a otro que condujera; señalaban a alguien que contara con mejores posibilidades de llevar a cabo la tarea de nutrir y renovar la vida del pueblo. Si un jefe de guerra creaba tanta animosidad entre las tribus vecinas y la frecuencia de los ataques interrumpía el bienestar del pueblo, le pedían encontrar usos productivos, y no destructivos, para su energía. Tal era su poder: se hacían cargo seriamente de nutrir y renovar al pueblo y actuaban en concordancia.
Hoy en día, las Mujeres Búfalo nos piden que asumamos el papel que quedó vacante. Cuando observo el mundo que nos rodea, veo que todos y cada uno de los problemas que enfrentamos como Bípedos son problemas de relación, sea con los árboles de las selvas tropicales, con otros pueblos, dentro de nuestros sistemas familiares disfuncionales o en la alienación de unos con otros y con la naturaleza. Despierta el deseo de relacionarnos con nosotras mismas como cocreadoras con Todo Lo Que Existe. Sobre estos temas se nos pide explayarnos y encarar acciones espirituales.
La Posada de la Abuela abarca todas las mujeres post-menopáusicas. Dentro de ellas se forman grupos pequeños en torno a funciones específicas. Para algunas, el cuidado de un cesto sagrado; para otras, cierta clase de curación; y para otras el mantenimiento de la senda de la belleza (arte) entre la gente. Una artesana en canasta puede pertenecer a la vez al grupo de cestería y al grupo que guarda objetos sagrados (esto último por linaje familiar). Una mujer puede pertenecer tanto a una sociedad de Danzas del Sol como a una sociedad de herboristeras. Al comenzar a reunirse con otras, el primer grupo es pequeño y heterogéneo y se hace necesario descubrir intereses comunes, capacidades individuales y metas. Parte del tiempo juntas puede emplearse en aprendizaje y comprensión, en reuniones para compartir capacidades para meditar y escuchar las Grandes Voces Internas, para caminar sobre la Tierra o para fortalecer y tonificar el cuerpo.
Con frecuencia se me pregunta por quienes han experimentado amenorrea, menopausia temprana o histerectomías. Aunque no creo poseer respuestas exactas, mi propia experiencia me da algunas pautas. Lo primero que les digo es que el ritmo actividad/receptividad, acción terrena/Gran Misterio, que es el ciclo natural en sincronía con la Abuela luna, todavía resuena en las aguas de sus cuerpos, aunque no vaya acompañado de sangre externa. Profundizan la vivencia de los ciclos lunares dentro de vosotras, ya que resulta de suma importancia para cada una y para Todas Sus Relaciones, a fin de atravesar el velo durante la sangre, ir hacia el Gran Misterio y traer visión para el pueblo.
Por otra parte, muchas de nosotras, sin experimentarnos todavía ancianas, somos llamadas a la Posada de la Abuela. Hay una necesidad urgente de despertar esta función entre las mujeres, debida al derrumbe de las culturas aborígenes y al abandono de las costumbres femeninas. Muy pocas se sientan en las Posada y perpetúan la nutrición y renovación de sus pueblos, por lo que algunas más jóvenes somos llamadas a la Posada por medios muy diferentes. Aceptémoslo como un honor.
Finalmente, me referiré el rito de pasaje de la Posada de la Abuela. Aquellas que estén cerca de una mujer que cruza el umbral, deben honrarla y manifestarle apoyo en este tiempo de responsabilidad grande. Una meditación guiada puede ayudarla a conectarse con su propia fuente de fuerza y sabiduría. Quienes la conocen, saben qué aspectos son su fuerte. También debe recordársele su responsabilidad en la nutrición y renovación de Todas Sus Relaciones y la Ley de Buenas Relaciones del Creador/a. Sé que mediante su propia experiencia, cada una profundizará su sabiduría mucho más allá de lo que pueda decirles. Recordar: la Madre Tierra, la Abuela Luna y el Padre Espíritu viven dentro de cada una de vosotras. Sumergiros profundamente en vuestra verdadera naturaleza y extraer de allí la belleza.

RESUMEN DEL TALLER SOBRE LA MENOPAUSIA






Taller: “La Morada de la Sabia”
Dictado por Martha Restrepo y Lea Zusmanovith

Ecoaldea La Atlántida, 29 de junio de 2008


IV Encuentro de Mujeres: Las Medicinas de la Tierra

“En algunas comunidades indígenas, se pensaba que las mujeres después de la menopausia retenían su sangre sabia, en lugar de expulsarla síquicamente y por lo tanto se les consideraba más poderosas que una mujer que menstruaba. En esas culturas, una mujer no podía ser chamana mientras no hubiera pasado la menopausia.”

“En las culturas celtas, la joven doncella se considera la flor, la madre el fruto y la mujer mayor la semilla: esa parte que contiene el conocimiento y el potencial de todas las demás partes. El papel de la mujer pos menopausica es continuar adelante y volver a sembrar la comunidad con su semilla concentrada de verdad y sabiduría”.

“Como sea que la llamemos, ninguna otra fase de la mujer ofrece tantas posibilidades de comprensión y exploración del poder femenino. Al menos, si la mujer es capaz de abrirse camino en medio de la negatividad cultural que ha rodeado la menopausia durante siglos”.

“A semejanza de la electricidad, la menstruación y el flujo y reflujo de la energía constituyen una corriente alterna. Durante la menopausia, el flujo de la energía adquiere la intensidad y uniformidad de una corriente continua. Estamos cargadas de energía hasta el punto que nos hemos abierto a la sabiduría de la Sabia.” Cita?


MARTHA RESTREPO

La Menopausia: ciclo de apertura a la Sabia Interior


La menopausia como mal inventado por la cultura

Martha inicia su charla poniendo en cuestión las mentiras más comúnmente creídas alrededor de la menopausia, las cuales se constituyen en estrategias de de mercadeo y publicidad de las industrias farmacéuticas:

Es una carencia, y por lo tanto una enfermedad.
Estrategia para la venta de productos como el PREMARIN y los estrógenos, hoy ya muy cuestionados, especialmente el primero por estar compuesto de orina de yegua.

Con la menopausia se disminuye la libido.
Hay estadísticas que dicen que el 50% de las mujeres en la menopausia no experimentan ningún cambio al respecto pero el otro 5’% sí, y muchas de ellas lo viven dramáticamente. Las causas no son la pérdida de hormonas a nivel de los ovarios, pues hay otras partes del organismo que comienzan a producirlas como por ejemplo las glándulas suprarrenales, la piel o la grasa; no obstante, éstas se dejan de producir cuando hay agotamiento, estrés, depresión, estados que responden muchas veces a los cambios que experimentan muchas mujeres durantes esta edad, relacionados por ejemplo con que la independencia de los hijos, o que las mujeres se encuentren haciendo balance de su vida… o que de pronto estén cuidando de algún mayor enfermo. El estrés es pues uno de los principales factores que hace que las suprarrenales se agoten, lo cual se agudiza cuando condicionamos nuestro organismo dándole una orden a nuestras glándulas hormonales cuando asumimos que a los 50 empieza la menopausia. Sin embargo, estas mismas glándulas tienen la capacidad (como información que reside en nuestro código genético) de regenerarse permanentemente.

Si nuestro promedio de vida es de 80 años, significa que los 50 es una edad primaveral, sobre todo porque no tenemos porqué estar pendientes de la reproducción.

Se pierde la densidad ósea.
Las estadísticas dicen que las mujeres hemos perdido un 50% de la masa ósea antes de entrar a la menopausia. En ello inciden factores como la falta de ejercicio físico, el alto consumo de café y azúcar (la cual contiene una carga de fosfatos que roba minerales y vitaminas al cuerpo) y otros aspectos de la nutrición y estilos de vida.

Se pierde la memoria.
El hecho de que no logremos concentrarnos en hacer las cuentas, o en cosas concretas, asociadas con el hemisferio derecho y el mundo masculino nos sucede a las mujeres por ciclos, como por ejemplo después de alumbrar un niño. No obstante, según la Medicina Tradicional China, la memoria de lo que se olvida no se necesita porque es una forma del cuerpo decirle a uno que necesita cortar con ese pasado y cambiar de ritmo, de enfoque en cosas que nos agobiaron y cuyo recuerdo no nos permite seguir creciendo. El olvido lo podemos tomar como un llamado a ser más creativas, inventivas.

Se acompaña de depresión y mal genio.
De acuerdo con las estadísticas, tienden a ser más depresivas las mujeres jóvenes que las que están en la menopausia.

Hay desecamiento vaginal y general, pérdida del cabello, y se sufren sofocos.
Todos los anteriores son efectos secundarios de la descompensación hormonal. Con respecto a los sofocos, las estadísticas muestran que el 85% sí los experimenta.

Las curas o los contras.

Para estimular la producción hormonal cuya deficiencia genera algunos de los efectos atrás descritos, se recomienda, ante todo, que aprendamos a oír nuestro propio cuerpo y de acuerdo con ello, que tengamos presentes estas opciones:

Tomar soya o alguna otra bebida de sus derivados, pues producen un estrógeno muy parecido al natural que quitan estos efectos, especialmente los sofocos. Un vaso de soya al día, es suficiente (Se recomienda la marca de soya en pastillas Nacional Fresing, la Riboflavina, fito-estrógenos de soya, Ñame salvaje de México y en forma de crema Wild Weis).
Tomar una cucharadita diaria de polen.
Tomar bebida de ajonjolí, como fuente de calcio (se dejan remojando dos cucharadas de un día para otro y luego se licua).
Tomar hormonas de sustitución natural DEA (es una hormona que estimula la producción de otras) y el Estradiol, las cuales se consiguen en tiendas naturistas, y son producidas por la marca Millenium Natural System. Estas se toman sólo cuando las suprarrenales están desgastadas y se presentan algunos de los síntomas descritos y no durante más de tres meses para no hacer que las suprarrenales se vuelvan perezosas.
Tomar extractos de Ginseng siberiano, Cimífuga, Diente de León y el Don Kuay.
Para la sequedad de la piel, se recomienda la sábila, en jugo o como fruta.
Hacer ejercicio aeróbico y anaeróbico (pesitas), sin abusar.
Tener una alimentación balanceada.
Tener rutinas de meditación.
Realizarse terapias de acupuntura (u otras terapias como la china que utiliza la mogsa que penetra 700 grados Celsius al cuerpo sin quemar, con la idea de transformar, y que se hace en luna nueva, cada mes, para bajar sofocos; o la terapia neural – con procaína- que usa la medicina biológica).


LEA ZUSMANOVITH

El Ciclo de la Madera para las mujeres o la edad de la “Sabia”

El Cuerpo humano: Microcosmos reflejo del Macrocosmos

Para Lea, asumir cualquiera de los prejuicios culturales sobre la menopausia, nos hace cortar con toda conexión con el universo y nuestra esencia natural de estar en permanente renovación, nuestra capacidad de reproducción y regeneración, y en esa medida de ser inmortales.

Ella explica que según la Medicina Natural China, el ser humano es un Espíritu Conformado o Biograma Ling



Cada trazo encarna un concepto relacionado con la vida:

Somos inmortales
El amor
La solidaridad

El ser humano fuego es el que maneja la energía espiritual sensible, la energía sexual como potencia generativa, creativa, que sirve para mover todas nuestras relaciones en el mundo. Como cuerpos calientes tenemos un fuego interno con el que permanentemente estamos cocinando diferentes platos.

La energía espiritual sensible es la manifestación del ser en el universo y en el ser humano se expresa en las siguientes etapas:

Reproductora.
Placentera.
De enamoramiento.
Inmortalidad.

Al atravesar la secuencia de cada una de las anteriores etapas no envejecemos sino que mutamos. Estancarse en una de esas etapas es negarse a cambiar, es negar que seamos inmortales en la medida en que tenemos la capacidad y necesidad de constantemente morir y renacer.

Los 5 Elementos, los 5 Septenios

El Universo esta constituido por 5 elementos o reinos mutantes cada uno de los cuales permanece en una etapa diferente y la interacción del conjunto posibilita una regulación de la vida. Para comprender el sentido de cada una y el conjunto de todas, es necesario entender que tal como es en el cosmos, es en el ser humano. Es por ello que los terapeutas de la medicina tradicional china, no dan un concepto científico, social o cultural del estado de salud del paciente, sino una solución universal, que parte de comprender que estamos constituidos de 5 elementos:

El Agua: En este elemento esta depositada toda la información del ser y sus mutaciones. Las diferentes formas o estados que adquiere el agua en el planeta se manifiestan también dentro de nosotros.
En una etapa de agua, debemos saber cómo el agua esta en el universo: es transparente, pura, fluye, es materia prima para que la semilla crezca, no escoge a quien da de beber.

La Madera: que contiene el viento, posee la capacidad de transportar la semilla; el viento nos comunica con el universo. En la madera se deposita la decisión de la vida, de mover, caminar, estar.

El Fuego: durante esta etapa este elemento está en su máxima expresión, en la pasión, el amor, en la creación. Cuando quema, convierte en ceniza el fruto y esta ceniza va a la tierra.

• La Tierra: encarna la capacidad de sembrar la semilla escogida. Durante el ciclo de la tierra ya podemos sembrar. Toda la sabiduría esta contenida en la vejez.

El Metal o El Mineral: los secretos se condensan para hacer alquimia, producir algo nuevo, y obtener diamantes y joyas preciosas. Toda esta capacidad del metal esta en el reino mutante.

Las mujeres inician un ciclo cada siete años, mientras que los hombres lo hacen cada 8:

Primer ciclo: Agua
De 0 a los 7 años, de los 35 a los 42, y de los 70 a los 77.

Segundo: Madera
De los 7 a los 14, de los 42 a los 49, y de los 77 a los 84.

Tercero: Fuego
De los 14 a los 21, de los 49 a los 56, y de los 84 a los 91.

Cuarto: Tierra
De los 21 a los 28, de los 56 a los 63, y de los 91 a los 98.

Quinto: Metal
De los 28 a los 35, y de los 63 a los 70.


La menopausia coincide con el ciclo de la madera ( o del fuego? o entre ambos?) donde se expresa la potencialidad de mover, de expandir como el viento la sabiduría interna que viene del agua; la capacidad de convertirla en llama y no en sofocos.

Fluir con el agua, manteniendo viva la llama

Cuando durante este periodo de la mujer, se presentan síntomas de deficiencias hormonales, debemos entender esto como una forma del cuerpo de comunicarnos que nos estamos estancando en una etapa, que no queremos vivir las mutaciones naturales que corresponden a nuestra esencia vital. Por ello, vale recordar el dicho que reza “de la comodidad huye la bestia” pues cuando estamos más cómodos, es cuando menos estamos dispuestos o impulsados a cambiar, y por ende cuando mayor riesgo tenemos de estancarnos: ello explicaría que si nos paralizamos durante el ciclo de la madera, se comiencen a quebrar nuestros huesos, nuestra estructura, la cuál necesitamos sólo si hemos de movernos.


También muchas mujeres occidentales nos estancamos por exceso de trabajo, por falta de trabajo, por andar encuevadas, por no tener una ilusión o proyección de futuro.
Y junto con nosotras, se paralizan nuestras relaciones: Así como somos cuerpos en permanente transformación, nuestras relaciones también deberían mutar. Cuando llevamos una relación larga y no aceptamos, ni adaptamos niveles diferentes de mutación, llega un momento por ejemplo en el que el sexo ya no es interesante y aparece la sequedad.

Así que somos 80% agua, pero dependiendo de cómo manejemos el líquido vital dentro de nosotras y en nuestras relaciones en interacción con nuestro fuego interno, depende nuestra mutación. Quien controla el fuego es el agua. Cuando este control no se hace, la madera hace que el agua se transforme en fuego en un simple paso. Si nuestro fuego es tanto que quema, se nos evapora rápido, y envejecemos, tenemos problemas, aparecen los síntomas asociados a la menopausia. Pero cuando regulamos el fuego, es decir, nuestros sentimientos, nuestra relación con el entorno, nuestros conceptos, nuestra capacidad de reflexionar, nuestra capacidad de adaptación, nos transformamos: Por ejemplo, si tenemos rabia, muchas veces sentimos calor adentro porque estamos consumiendo nuestra agua; pero si nos tomamos tiempo para entender lo que pasó, perdonar, y dejar fluir, de esa manera haremos que nuestra agua no se evapore rápidamente. De igual forma, mucha sexualidad sin un objetivo es también una forma de consumir agua, sin transformación; excederse haciendo ejercicio físico es también una forma de consumir nuestra agua. Así mismo, el manejo de la respiración permite que el fuego no se avive de forma alterada.
No olvidemos que el cuerpo es como un microcosmos y que para saber cómo curarnos o mantener una buena salud, basta con observar la naturaleza y sus ciclos de regulación: un exceso de calor en nuestro planeta esta evaporando los mares; un fuego que nos quema, nos deshidrata, nos envejece y no nos permite mutar y de esta forma devenir inmortales.